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El niño y la comida

La alimentación del bebé es la base nutriente que le da vida y lo sostiene. Pero esta alimentación no sólo es física para favorecer su desarrollo, es una alimentación basada en el vínculo afectivo, ambas son las que favorecen el desarrollo pleno.

Lo primero y más importante es el periodo de lactancia. Dar el pecho al niño es fundamental, siempre y cuando se pueda. Hay mujeres que por motivos diferentes no pueden hacerlo y no por ello deben sentirse culpables. Dar el pecho une la nutrición perfecta junto con el vinculo afectivo.

Posteriormente la introducción de alimentación debe ser despacio y según el pediatra vaya marcando. Dependerá del tiempo del niño y su proceso grastro-intestinal.

Lo que sí recomendamos siempre es que los alimentos sean los más naturales posibles y sean cocinados y preparados en el hogar.
Un niño no puede estar alimentándose siempre de potitos elaborados en la farmacia o parafarmacias. ¿Ud. comería todos los días comida precongelada?. Para que se produzca un buen desarrollo el niño, que está en pleno crecimiento necesita alimentos sanos y cocinados con cariño.

Por otro lado, el niño irá aprendiendo a saborear los diferentes alimentos, algunos le gustarán más y otro menos. Sabemos que el tema de la comida es preocupante para los padres y que muchos se desesperan cuando un niño no come bien. Pero como hemos dicho anteriormente, la comida no sólo tiene que ver con la base de la vida sino con un vínculo afectivo, y es fundamental saber que si el niño detecta que esto nos desespera se impondrá a no comer.

Para la introducción de alimentos y conseguir que el niño pueda disfrutar comiendo es fundamental nuestra actitud. Cuanto más nos guste a nosotros la comida y disfrutemos de ella, mejor para la relación que se establezca entre el niño y la comida.

Por otro lado es importante no forzar a comer a los niños. Cuánto más forcemos al niño a comer, conseguiremos un efecto contrario. Podemos negociar, hacer que lo pruebe, etc, pero no forzamos a comer a los niños pequeños.

Cuando éstos tienen cerca de 5 años, en algunos casos antes, comienzan a definirse por un tipo de comida y puede que descarten algunas de ellas como verduras o fruta, es algo que suele estar en el inconsciente infantil, en el resto de compañeros escolares, etc, debemos permitir que temporalmente pasen por esta fase, aunque siempre tenemos que tratar de retomar la alimentación variada y sana para ellos, de manera lo más suave posible. Y por supuesto respetar aquellos alimentos que simplemente no gustan, igual que nos pasa a los adultos.