Las investigaciones más recientes y los datos académicos de los alumnos demuestran que se está produciendo un mayor número en los institutos o secundaria con dificultades en la comprensión lectora. Estos hechos hacen que se produzcan nuevas leyes o decretos que regulen el currículo escolar donde se tiene que aprender a leer antes, actualmente en España se exige que entre los 3-6 años los niños lean y escriban.
Nosotros, sin embargo, no somos de esa opinión. Hemos comprobado que cuanto antes se comience, si el niño no está preparado para ello,más dificultades encontraremos a posteriori.
No todos los niños son iguales ni siguen el mismo proceso evolutivo, por tanto, habrá niños que si puedan hacerlo y niños que no.
Para que un niño pueda leer y escribir tiene que haber adquirido previamente unos conceptos. Esto lo explicamos en el artículo Conceptos previos a la lectura. Si el niño no ha adquirido esos conceptos sólo podrá aprender de memoria, por ese motivo no comprenderá la lectura, sólo descifra letras o palabras.
Para que el niño pueda aprender a leer-escribir tiene que haber una motivación interna en descubrir las letras y su significado.
Y por supuesto para aprender a leer-escribir se tiene que entender y enseñar la lectura como algo global, es decir como una herramienta de comunicación. Que le vea el interés y sentido aplicado a la vida real. Un carta para papá, una receta de cocina…Es decir que si escribimos algo tiene una finalidad. Lo que al niño no le gustará será escribir varias veces la misma letra o leer silabas porque eso no tiene sentido para él.
Recomendamos por tanto que el aprendizaje de la lectura debe ser cuando el niño esté preparado y haya adquirido esos conceptos previos. Que tenga motivación para ello y que lo aprenda con un sentido y una finalidad. Y todo esto suele darse a partir de los 5 años.
Hay niños que pueden estar muy motivados con 3 años pero no haber adquirido esos conceptos previos, en ese caso siempre recomendamos mantener el interés, descifrar las letras con él, si pregunta “ que pone aquí?” le diremos qué es lo que leemos, pero nunca forzaremos ni llegaremos más allá porque esto será muy perjudicial para su futura comprensión de la lectura y dificultades de aprendizaje asociadas.


